El aire en el Foro Lanzilotti de la CDMX el pasado 15 de noviembre no era el habitual. Había una densidad distinta, una mezcla de incienso y electricidad estática. Cuando las primeras notas de «Mareas» rompieron el silencio, quedó claro: STARMISTICA no regresó para seguir tendencias, sino para colisionar contra ellas.
El lanzamiento de Infinito marca un antes y un después en la trayectoria de la agrupación. Lo que presenciamos esa noche fue una purga sonora, un despliegue de texturas que transitan entre la melancolía más profunda y la explosión liberadora. Con el estreno de «Volverás» y la ya mítica «Fénix», la banda demostró que el largo silencio de dos años no fue ausencia, sino arquitectura.
Un Himno a la Oscuridad: El Veredicto de la Calle
La crítica no ha tardado en reaccionar. Un «himno a la oscuridad», el eco ha resonado con fuerza en el cono sur. En Chile, Radio Horizonte lo ha colocado en rotación máxima, describiéndolo como «un viaje introspectivo necesario para los tiempos que corren». Por su parte, en Argentina, la frecuencia de Radio Vorterix ha destacado la capacidad de la banda para sonar cruda y sofisticada al mismo tiempo.
«Sentíamos que el disco tenía que respirar por sí mismo. No queríamos una pared de ruido comprimido, queríamos que el oyente sintiera la madera de la batería y el aire en los pulmones de las voces», comentaba la banda en una entrevista exclusiva durante los ensayos previos al show.
La Alquimia del Sonido: De SpiralSonica a Caguama Records
El proceso detrás de Infinito fue una odisea de dos años que los llevó por diferentes templos del sonido. La columna vertebral del álbum se forjó en SpiralSonica Records, donde la banda pasó meses experimentando con sintetizadores análogos y atmósferas envolventes.
Sin embargo, la búsqueda de la crudeza los llevó a 21 H Studio, donde bajo la mirada de Alberto Cadena, se capturaron unas baterías que suenan a tierra y unas voces que rozan lo visceral. La diversificación continuó en Guacamaya Records, sumando matices vocales, pero el sello final de identidad se grabó en Caguama Records.
Ahí entró en juego la figura de Charly Muñoz. El influyente productor mexicano no solo supervisó voces clave, sino que tomó las riendas de la masterización. La filosofía fue clara: textura realista. En un mercado saturado por el loudness war y sonidos «inflados» artificialmente, Muñoz optó por dejar que el disco rugiera con su propia fuerza natural.
El Repertorio del Abismo
El setlist en el Foro Lanzilotti fue un recorrido táctil por las capas de Infinito:
- «Mareas»: La apertura perfecta. Un bajo hipnótico que arrastra al público hacia el centro del escenario.
- «Volverás»: Una balada eléctrica que escala hasta un clímax distorsionado, donde la voz parece quebrarse pero nunca se rinde.
- «Fénix»: El cierre. Una declaración de principios sobre el renacimiento, que en vivo se sintió como una catarsis colectiva.
STARMISTICA ha logrado lo que pocos: un disco que suena a verdad. Infinito es, irónicamente, un álbum muy humano; un recordatorio de que en la oscuridad también se puede encontrar una guía. El cosmos de la banda apenas se está expandiendo, y nosotros somos testigos de su resplandor más puro.
